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Mostrando entradas de 2013

Soberanía

En estos días en que tanto hablamos de soberanía energética, soberanía alimentaria, soberanía a secas, etc, cabe preguntarse: ¿Qué es la soberanía? Pues bien, la Soberanía es el dominio del Soberano, es decir, el rey. En nuestros días, soberano debiera ser el pueblo, esto es, cada persona individualmente, ejerciendo la soberanía sobre sí misma y sus posesiones. Sin embargo, la realidad indica que el soberano es el gobierno, quien con la excusa de representar los deseos de una mayoría, impone a su arbitrio a unos la riqueza, a otros la miseria. El gobierno es Soberano. Nosotros somos sus súbditos, y como tales, debemos someternos a sus designios. ¿Le interesa al pueblo la soberanía (energética, alimentaria, etc)? Lo que en realidad interesa al pueblo es poder abastecerse de esas cosas. No importa de dónde provengan. A los buenos administradores (sean gobiernos o empresas) sólo les interesa acceder al recurso al menor costo posible, y orientar la producción a aquello que mejor sabem...

Cabandié defendido por un liberal

Quiero hacer público mi agradecimiento al diputado Cabandié, por su correcta defensa al derecho de propiedad. Un agente de tránsito jamás puede secuestrar un auto. "La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley" (Art 17 de la Constitución Nacional). Ni la ley autoriza el secuestro, ni Mosquera es juez. Por eso, a la agente le quedan perfectos todos los calificativos que Cabandié le endilgó, y debiera ser juzgada por abuso de autoridad. Ella, no él. El derecho de propiedad es el pilar fundamental de toda sociedad libre, y así lo protege nuestra Constitución. Por eso, aplaudo la actitud de Cabandié de poner en conocimiento del hecho a los superiores de la agente, y aplaudo también a quien dispuso la separación del cargo. Lamentablemente, todo lo que vino después, las idas y vueltas, las desmentidas, las disculpas, etc, confirman que el correcto accionar de Cabandié fué solo una c...
Quizá alguien pueda preguntarse cómo es posible que la pobreza crezca mientras crecen el PBI, los subsidios y el salario mínimo. Ante esta aparente contradicción, cabe recordar que el PBI no es más que un promedio, que muestra dos personas de clase media cuando en realidad hay un rico y un muerto de hambre. El salario mínimo es un numerito que inventan unos señores poderosos que nadie conoce y a nadie representan. El numerito es el que condena a morir de hambre a cualquiera que esté dispuesto a hacer lo mismo que ellos pero por menos plata. Es el valor por el cual se aseguran que no podrás competir con ellos. Debemos recordar también que allí donde hay un subsidio, ha habido antes un impuesto. El impuesto es un robo con excusa y con promesa de devolución. La excusa es falsa, y la devolución nunca es íntegra. Te devuelven las migajas, justo lo mínimo para que sigas creyendo en sus falsas excusas. Lo único cierto es que es un robo, porque es a la fuerza y contra tu volunt...

Legal e ilegal

Que una actividad sea ilegal no significa que sea ilegítima. Al revés, que algo sea legal no significa que sea legítimo. Las buenas y las malas acciones pueden ser a la vez legales y a la vez ilegales, ya que las leyes son tan falibles como quienes las crean: los seres humanos. Por ejemplo, hoy es legal el amparo del Estado a un monopolio (Saeta), pero es ilegal trabajar o construir tu casa sin “obtener permiso” y pagar derechos y concesiones. El problema de los bagayeros es el mismo problema de toda la humanidad durante toda la historia: alguien (el Estado), mediante el uso de la violencia (Gendarmería), solicitada por los alcahuetes (AFIP) les ha prohibido trabajar, con la excusa de proteger la industria nacional (los grandes empresarios que pagan derechos y concesiones para que los “protejan”) y con la excusa también de la solidaridad. Es obligatorio que un pobre o indigente sea solidario, que contribuya al financiamiento de jubilaciones cuyo monto él no se atreve...

El desafío de crear riqueza

El Estado no crea trabajo. El Estado solo puede destruirlo, mediante sus regulaciones e impuestos. Para repartir riqueza, primero hay que crearla. La riqueza la crea la gente que trabaja, transformando su esfuerzo en bienes o servicios que valora alguien más. El estado, para obtener fondos para su accionar aplica un sobrecosto o un sobreprecio que paga el que produce (porque obtiene menos por su trabajo) o el que compra (porque debe pagar más por el mismo producto). Todo ser humano íntegro es productor, a la vez que es consumidor. Por eso los impuestos le afectan en gran medida. El que consume sin producir es un parásito. El que produce sin consumir es un esclavo. En su accionar, el Estado nos trata a veces como a sus esclavos (cobrando impuestos), y a veces como a sus parásitos (otorgando subsidios). Casi nunca cumple la única función legítima que podría cumplir, que es asegurarnos el ejercicio de nuestra libertad, y exigirnos la responsabilidad de resp...
El 3 de Febrero había enviado esta carta para que la publiquen en El Tribuno. Nunca salió. Ahora que pasó esto en el camino a San Lorenzo, me pareció bueno reflotarla aunque sea aquí: El mismo día lunes en el que un colectivo mataba una mujer, un agente de tránsito me detenía: -¡Papeles! - ¿Cuál es el problema, oficial? - ¡Le estoy pidiendo los papeles! - ¿Porqué? - ¡Control de rutina! - ¿No me diga? Mire, no tengo los papeles. - ¡Entonces el vehículo queda retenido! - Usted no me va a retener el vehículo. Es mi vehículo. ¿Qué le pasa? ¿No conoce la ordenanza? Hágame la multa. - No puedo hacerle la multa si no tengo los papeles. - Para eso está la patente, oficial. Tome la patente, haga la multa y déjeme ir. (El agente se para al frente de mi auto, para impedirme el paso) - Córrase agente. Tengo que irme. - El vehículo tiene que quedar detenido. (agarra el Handy para llamar a sus secuaces) - El vehículo es mío, y yo soy libre. Córrase usted o lo corro yo. - ¿Qué me va a a...